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lunes, 31 de enero de 2011

La Rosa Inexistente

"Los rosales de la avenida Abancay nunca existieron" (primera línea de una poesía de Washington Delgado) y sigue:
"Todo lo tiñó el humo de los autobuses y no hay jardín"
...
"En el aire colmado de esta calle inhumana
se hace humana la rosa
inexistente, enajenada por el humo y las bocinas"
...
Caminar por calles y barrios que agreden la vista y el espíritu, es la experiencia que debió haber inspirado en su día al poeta cuando escribió su "Canción para Artidoro", que ahora estamos recordando: Calles que no ofrecen  ni un resquicio para el espíruto: Vegetación ausente, edificios polvorientos, descoloridoas, donde todo lo tiñó el humo y no hay jardín, como lo dijo  Washington Delgado. (Cusco, 1927-Lima 2003; Premio Nacional de Poesía 1953).

Y no sólo la avenida Abancay (ahora un poco mejorada) sufre esta deshumanización; tenemos muchos barrios y calles  que poco favor hacen a los que les toca nacer y crecer en ellos. Una de las primeras fijaciones mentales de estos niños serán la suciedad acumulada por los años y el descuido. Mal equipaje para mentes en formación, les costará más que a otros ser positivos en su vida adulta.

Para aliviar la opresión que deparan estas calles, aunque sea macetitas con geranios,  molles que aceptan la escasez de agua, hierbas silvestres, todo sirve. Limpieza de muros, pintura; el arte mural podría regenerar a muchos edificios de fachada atrozmente intolerable. Así todo Lima será una ciudad genial y no sólo una parte.  

La nueva administración de Lima, que se está mostrando  creativa para afrontar los viejos problemas no resueltos, probablemente nos pueda dar el gusto a todos los que transitamos por esta ciudad para que no siga  "enajenada por el humo y las bocinas de un rio interminable de tristeza". (WDelgado) y el poeta sonreirá allá donde esté, sin duda alguna.

jueves, 27 de enero de 2011

Errores y Horrores.

Me permito transcribir un comentario que apareció hace poco en Facebook, porque es breve, útil y  además es un esfuerzo sencillo y sin afectaciones academicistas de enfrentar los horrores gramaticales que se leen en internet.

!Basta de confusiones!
"Hay" es de haber; "ahí" es de lugar; "ay" es una exclamación; "ahy" no existe; "haya" es de haber, "halla", de encontrar cosas; "alla" es de lugar y "haiga" tampoco existe.
"Haber" es un verbo. No escribas "haber si nos vemos..." sino "a ver si nos vemos".
"Botar" es tirar algo (como botar la basura) y "votar", es tu derecho.
"Esta cadena sí merece la pena, !a pegarla en tu muro!".


Ninguna autoridad suprema nos debe decir cómo hablar, o incluso escribir. Pero todo lenguaje necesita reglas porque sirve a una función, la de hacer  que nos entendamos.
 Hay excepciones, como que los literatos pueden tomarse licencias lingüísticas, porque la creación está por encima de la norma. Son expresiones que enriquecen el lenguaje, no lo destrozan, lo elevan a a categoría de arte.
Entretanto, los seres comunes y corrientes hagámosle caso a "la cadena que sí vale la pena"y escribamos lo más correctamente posible.

jueves, 20 de enero de 2011

José María Arguedas y la burocracia.

Acababa de ser nombrado director de la Casa de la Cultura Peruana,  y siendo él un intelectual nada adicto a la burocracia, necesitaba ayuda urgente.
Arguedas estaba en la etapa de conseguir gente idónea para formar su equipo de trabajo. Cuando ya había entrevistado a varias de las candidatas a secretaria para su despacho e ingresó la última, el Maestro le preguntó sin apenas mirarla, qué senador, diputado o autoridad la había enviado.
Pero !oh sorpresa! Ella llegaba sola, sin ninguna tarjeta de recomendación, sólo con un curriculum en el que mostraba estudios y experiencia. Bien osada para la época esta candidata. En todos los concursos , los aspirantes  presentaban las consabidas recomendaciones de alguien de arriba. El famosísimo tarjetazo.
Cuando escuchó que la aspirante a secretaria llegaba por sus propios medios y sin padrino, a Arguedas le cambió la actitud de apatía inicial, le sonrió a la candidata, le dio la mano y la felicitó "Qué excelente persona debe ser usted, señorita, el puesto es suyo".
Fue una relación de trabajo excelente y duradera, no se equivocó el Amauta.