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miércoles, 13 de abril de 2011

Mejor un soneto que una ecuación

Cuando en todo Lima había una sola una universidad, San Marcos, el ingreso podía resultar muy difíci incluso para los estudiantes talentosos. Veamos un caso que dio que hablar por décadas en la Lima de fines del XIX.

Terminado el colegio se presentó a San Marcos un alumno que, aunque brillante en muchos campos del saber, no la atinaba con los números y como la prueba incluía ciencias y letras, fracasó varias veces.

Nuestro estudiante del caso se llamaba Pedro G. Delgado Mago, un aspirante a la carrera de letras y humanidades que desde la primaria había destacado en gramática, historia y otros cursos; además,  escribía sonetos y otras rimas ganadoras de premios pero difícilmente hubiese sido alumno aventajado de Pitágoras.

En una oportunidad y tras un nuevo fracaso en el cuestionario de matemáticas en el examen de ingreso,   la universidad publicó la lista de aprobados donde él no figuraba y al lado apareció en un muro  dibujado un ataúd con las siguientes líneas: "Aquí yace el bruto P.G.D. cullos restos descansan en paz" (sic).

Cuando el interesado leyó el epitafio, en vez de borrar su nombre como hacían otros, en su lugar escribió al pie de la lápida los siguientes versos:

Si porque en ciencias estás
te crees sabio, ¡pobre orgullo!
que el que aquí descansa en paz
no escribe con "ll" cuyo;
y aunque soy bruto podría
a tí y a toda tu cuerda
darles, pedazos de "cerda"
lecciones de ortografía.

Lápida y versos fueron ampliamente comentados,  permanecieron muchos años a la vista de la comunidad universitaria y la anécdota fue publicada en el Almanaque Peruano de Juan Miguel Gálvez en 1928 como parte de la chismografía nacional.

El estudiante de entonces ingresó en 1899, se graduó en letras, se doctoró y luego estudió jurisprudencia en la que también logró el doctorado. Fue profesor, juez, y se le conoció mucho por sus tratados sobre diversos aspectos del derecho que escribió  y muchas veces reeditó debido a a demanda, porque los estudiantes de todo el país los usaron como libros de texto.

Pedro G. Delgado cultivó la poesía desde la infancia y durante toda su vida. Una anécdota de cuando de niño ganó el primero, segundo y tercer premio en España será materia de otra nota.  

viernes, 1 de abril de 2011

Jane Eyre y la evolución del rol femenino.

A propósito de la nueva película sobre Jane Eyre que está por filmarse en Hollywood, es momento para hablar de esta heroína de novela que merece la atención permanente de los productores. Ya lleva nueve versiones cinematográficas y siempre habrá otra en proyecto.

Jane Eyre es personaje clave en la evolución del rol femenino. Escrita a mediados del siglo XIX por Charlotte Brontè, es una mujer capaz de pensar y actuar con la visión de persona humana integral y no a través del lamentable estereotipo plasmado en el personaje Cenicienta de Grimm: La chica linda e indefensa que después de pasar mil desventuras, como premio a su mansedumbre y sobre todo por su belleza sin igual, consigue marido rico y vive feliz para siempre.

Jane Eyre es también una historia de amor pero es mucho más que eso, es una declaración de principios sobre la manera de vencer la adversidadd: Una huérfana pobre y sin atractivos, que sabe decir no y plantarle cara al destino. Es la anticenicienta,   aunque-como la heroina de Grimm- sobrevive a todo tipo de penurias, Jane no se echa a llorar sino que al quedar huérfana y recluída en una casa de parientes hostiles, adquiere conocimientos a través de la lectura como escape ante la falta de afecto, se refugia en el conocimiento frente a la soledad;  los mayores consideran altanería sus rasgos de carácter que en realidad  expresan dignidad y así, sacando de la desgracia una ventaja, estudia el doble, se hace maestra, se gana la vida  y más adelante encuentra a un hombre excéntrico, poco atractivo, insatisfecho de la vida social, un "pobre joven rico" que no esperaba encontrar a nadie con un espíritu tan exquisito y metas pesonales tan elevadas como él .. hasta que...

Resulta apasionante com estos dos seres atípicos se aproximan y se alejan, se enamoran e intentan olvidarse y finalmente encuentran juntos su lugar en el mundo.

Ella, la anticenicienta, salva y redime a su "príncipe", ella es el personaje fuerte en quien se apoya él especialmente después del terrible accidente que... no es cosa de contar la trama, anímense a leer esta historia que no los dejará indiferentes.

En su personaje Jane Eyre, Charlotte Bronté combina con acierto dosis de coraje y encanto, fragilidad y fortaleza en medio de la sociedad encorsetada del siglo XIX, y que trasciende a su tiempo, por eso es un clásico.  Vio la luz casi medio siglo después de las obras de Jane Austen, la otra escritora británica cuyas novelas son reeditadas y filmadas una y otra vez. Y tal vez por ser posterior en medio siglo, Jane Eyre es más fuerte y autosuficiente que las heroínas de Jane Austen. 

Charlotte Brontè tuvo que firmar el original de su novela con nombre masculino para que los editores aceptaran publicarla. ¡Quién querría leer en 1847 una obra escrita por una mujer, no era libro de cocina! Bueno, aunque ahora tenemos muchísimas escritoras de primer nivel (y de los otros niveles) todavía queda un rezago del antiguo prejuicio. Baste, por ejemplo, con que muchos todavía llamen "poetisa" a la mujer poeta. Y aunque esta denominación concuerde con las normas de la Academia,  es sólo el reflejo de unas reglas gramaticales que recogen la antigua discriminación.  El talento no tiene género.